Izar-Leku 2015, rompiendo moldes

Javier Luengo (@JavierGuiaPenin)

Con Artadi, uno no deja de asombrarse. No solo es capaz de elaborar algunos de los mejores vinos tintos de España o salirse de la denominación de origen con más prestigio internacional de España sin despeinarse, sino también de atreverse a elaborar un txakolí como vino espumoso de elaboración tradicional, es decir, de segunda fermentación en botella, y hacerlo de una manera brillante. Así es como llegamos a nuestro penúltimo nominado a Vino Revelación Guía Peñín 2020, Izar- Leku 2015.       

Pensábamos que el mundo de los espumosos poco podría sorprendernos a estas alturas, pero nos equivocamos, porque llegó Artadi, a través de su bodega Izar – Leku Mahastiak, un proyecto que une a las familias Zapiain & López de Lacalle desde 2015, y nos rompió los esquemas. ¿Un txakolí espumoso de Zarauz? Pues sí, y además no se trata de un vino de corte sencillo y fácil trago, sino que muestra una excelente complejidad.

Los espumosos están de moda, cada vez son más los productores que se animan a adentrarse en el mundo de las burbujas. Lo habitual es hacerlo por los caminos más ortodoxos y conocidos. Sin embargo, algunos atrevidos lo hacen por sendas inexploradas, consideradas por los más tradicionalistas como una herejía, ya sea por cambiar los métodos tradicionales de elaboración o por el uso de variedades políticamente incorrectas. Este Izar-Leku se adentra con osadía en este segundo grupo, haciendo de la uva hondarribi zuri y del txakolí su seña de identidad.

El resultado no ha podido ser mejor: recoge la frescura guipuzcoana pero adentrándose en los matices de los espumosos tradicionales de largas crianzas. Elaborado con un txakolí de vino base, realiza una previa crianza sobre lías de 3 a 8 meses en depósitos de acero inoxidable previa a su embotellado. Posteriormente, una vez embotellado en la misma botella que finalmente llegará a nuestras manos, el vino realiza una crianza en rima de 30 meses, lo que en tiempos equivaldría a un Gran Reserva si estuviésemos hablando de un espumoso de Cava. Nada más lejos de la realidad, pues nos encontramos ante un vino de mesa espumoso, es decir, sin denominación de origen que lo ampare, algo que no supone un problema para la mítica bodega alavesa.

De un color amarillo brillante, este vino nos cautivó por dos motivos. Aromáticamente recuerda, en cierta medida, a los grandes espumosos del mundo, pues se adentra con soltura en los olores de bollería y en las notas mantecosas con gran finura, pero haciéndolo de forma desenfadada. El gran choque viene después, en boca, pues lejos de mostrar un vino denso y con la estructura de las largas crianzas, se muestra chispeante, afilado en cuanto acidez y con una presencia cítrica marcada, mientras en él afloran los matices de lías finas tan presentes en todo su proceso de elaboración. Se trata de un vino con mimbres de gran espumoso, pero tratado de forma desenfadada, jovial, sin perder un ápice de la frescura del terreno y con un marcado fondo salino.

Izar-Leku 2015 es, por méritos propios, un vino revelación para la Guía Peñín, pues es el primero en dar con la excelencia en el boom creativo de espumosos de otras variedades menos exploradas. Con el nacimiento de la categoría de Classic Penedès en 2014, se dieron las herramientas legales para explorar libremente los espumosos de segunda fermentación en botella con variedades poco convencionales. Sin embargo, no hubo quien, en la extravagancia de estas uvas, diese en clavo como lo acaban de hacer las familias Zapiain y López de la Calle en este nuevo vino. ¡Bravo!

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