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Método que evitará fraudes en el vino

09.02.2012 Imprimir Email

Estudios dan con la fórmula para obtener la ‘huella dactilar’ de cualquier producto vinícola

Ya es factible demostrar científicamente si la etiqueta de un vino “miente” y evitar posibles fraudes. Todo ello gracias a lo que se conoce como “huella dactilar” del vino, obtenida a través de un método que ha sido el resultado de diversas investigaciones científicas realizadas en los últimos años. Con esta huella es posible determinar el tipo de uva utilizada, las características del suelo donde se cultivó, la edad del vino, su lugar de procedencia e incluso el grado de contaminación si lo hubiera.

Uno de los grupos que ha contribuido con sus estudios a desarrollar este método de obtención de la huella dactilar de los vinos es un equipo de investigadores argentinos, encabezado por  Daniel Wunderlin,director del Instituto Superior de Investigación, Desarrollo y Servicios en Alimentos (Isidsa) de la Universidad argentina de Córdoba. En declaraciones a Guiapenin.com, Wunderlin ha explicado que la base científica que soporta el concepto de huella dactilar se apoya en varias disciplinas científicas. “En nuestro caso usamos principalmente la geología, geocronología y algo de bioquímica”, ha añadido.

Según el investigador argentino, hay organismos de control que ya están utilizando la huella –definida como el conjunto de características de un vino que lo hacen único e identificable entre otros-, para evitar fraudes en el comercio. En Alemania, por ejemplo, cuenta cómo se han detectado vinos espumosos elaborados a partir de vino blanco chileno y que se vendían como si fueran italianos.

Cómo se verifica

En cuanto al procedimiento para verificar la autenticidad de un vino, Daniel Wunderlin señala que con los datos extraídos de las distintas investigaciones se construye una base de datos a partir de vinos de procedencia y variedad conocidas. De esta manera, “se puede tomar un vino que se declara de una determinada procedencia, verificar si su ‘huella dactilar’ coincide con la base de datos, y de ese modo confirmar o poner en duda lo declarado en el rótulo”, ha explicado.

La razón de que, en la mayoría de los casos, esos fraudes no trasciendan está, según Wunderlin, en que “no se pone en riesgo la salud de la población, solo la reputación del producto y el posible engaño al consumidor que eso conlleva”.

 

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