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La ironía de Jerez

31.10.2011 Imprimir Email

Año tras año comprobamos con asombro cómo en nuestro país pierde cuota de mercado la denominación de origen española que mejores puntuaciones tiene en la Guía Peñín: Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar. Un hecho que refleja la desgraciada ironía que atraviesan unos vinos únicos en el mundo. Pero, ¿por qué unos vinos tan especiales tienen tan poca acogida en nuestro mercado?

Los profesionales del mundo del vino, dentro y fuera de nuestras fronteras, son unánimes a la hora de calificar los vinos de Jerez como excepcionales. Y no son pocas las razones que esgrimen: tipicidad, singularidad, equilibrio, elegancia, etc. Sin embargo, a pesar de todo, el consumidor final no es capaz de interpretar en su plenitud los vinos de Jerez, simplemente no los entiende. La gran variedad de tipos de vinos en esta DO -finos, olorosos, pedro ximénez, amontillados y moscateles- no ayuda y acaba dificultando su comprensión. Es justo afirmar que los vinos de Jerez requieren un mínimo de entendimiento, necesitan una explicación y, por qué no decirlo, una educación. En este sentido es labor de todos los que nos dedicamos a esto, catadores, bodegueros, periodistas y por qué no, también el consumidor más avezado, implicarnos en esta labor formativa, difundiendo el mensaje de aquellos vinos que nos han hecho famosos en el extranjero.

El mercado más potente para esta DO ha sido históricamente el Reino Unido. Fueron los británicos los que colaboraron activamente en la difusión de las bondades de estos vinos fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, los últimos datos de exportación del vino de Jerez que hacen referencia al interanual junio 2010-2011, ponen de manifiesto que tres de sus mercados más importantes han sido tocados. Hablamos de Reino Unido, Holanda y Alemania, tres pilares de la exportación para Jerez, una mala noticia para una zona de producción que debería estar entre las tres primeras del mundo, junto a otras grandes como Oporto o Champagne.

La situación en España ha de hacernos pensar. El vino de Jerez lleva perdiendo mercado cerca de una década, hasta un 5,7% en ventas en este último periodo interanual. Es cierto que el momento económico no es, ni mucho menos, el deseable y eso ha de influir en el cómputo general de ventas; sin embargo, esta tendencia a la baja lleva mucho más tiempo que la crisis, lo que nos muestra que el problema se encontraba mucho antes. La realidad es que Jerez dispone de una grandeza única e irrepetible, sus vinos son excepcionales pero también complicados.

Desgraciadamente, en España las cosas no mejorarán sin la implicación directa por parte del canal HORECA, que ve en los vinos de Jerez unos productos de poca rotación y escaso margen, lo que les lleva a implicarse más en la venta de otros vinos menos complejos que, además de tener más margen, no requieren explicación por parte del sumiller. Lo que desde la restauración se debería entender es que a través de estos vinos y de la implicación de sus profesionales se puede aportar valor a sus restaurantes convirtiéndose en parte integrante en la difusión de la cultura del vino en todo su esplendor.

Por nuestra parte, desde esta tribuna seguiremos informando de las bondades de sus vinos, haciendo todo lo posible por difundir la cultura jerezana del buen vino.

 

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